Publicado por: Juan Carlos Betancur | 2026-10-21 | 11:37 p. m. |
La Policía Nacional recuperó en Armenia, Quindío, la imagen del Niño Dios que había sido robada el pasado 12 de septiembre de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, ubicada en el sector de La América, en Medellín. La pieza religiosa, avaluada en aproximadamente 45 millones de pesos, fue localizada en el barrio Álamos, luego de que pasara por varias manos tras el hurto.
Sin embargo, la recuperación no significa que la imagen vaya a regresar a su propietario. El sacerdote Nevardo Cataño manifestó que no desea recibirla nuevamente, debido a que, según explicó, la pieza original habría sido copiada después del robo, lo que afectó su valor artístico y su carácter exclusivo.
El caso ha llamado la atención no solo por el valor económico de la escultura, sino también por su significado religioso y artístico. La imagen hacía parte de una composición que representaba uno de los dolores de la Virgen María y había sido prestada para una actividad religiosa en la parroquia de La América.
Una imagen religiosa que desapareció durante una actividad en Medellín
Según el relato del presbítero Nevardo Cataño, la composición religiosa fue prestada a los Caballeros de la Cruz para representar una escena relacionada con los dolores de la Virgen María: la profecía de Simeón.
Este pasaje bíblico recuerda el momento en que Simeón anunció a María que una espada atravesaría su alma, una referencia al sufrimiento que experimentaría a lo largo de la vida de Jesús.
La obra estaba conformada por las imágenes de la Virgen María, San José, el profeta Simeón y el Niño Dios. La composición fue trasladada a la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, en el sector de La América, para participar en una procesión.
De acuerdo con la versión entregada por el sacerdote, posteriormente recibió la noticia de que la figura del Niño Dios había sido sustraída de la composición. El hurto habría causado daños en las manos y los dedos de la figura del profeta Simeón, debido a la forma en que fue retirada la pieza.
La desaparición fue reportada el 12 de septiembre y dio inicio a las gestiones para tratar de establecer dónde se encontraba la escultura.
De Medellín a Envigado y, finalmente, a Armenia
La información conocida sobre el caso señala que, después del robo, la pieza habría sido vendida en un establecimiento de antigüedades en Envigado, Antioquia. Posteriormente, terminó en poder de un artesano ubicado en el barrio Álamos, en Armenia, donde fue recuperada por las autoridades.
Las circunstancias exactas de cada transacción y la identidad de las personas que participaron en ellas deberán establecerse mediante las actuaciones correspondientes. La recuperación de la imagen, por sí sola, no determina la responsabilidad penal de quienes pudieron haber intervenido en el hurto o en su posterior comercialización.
La localización de la escultura permitió que la Policía avanzara en el procedimiento para devolverla a su propietario. La subcomandante del Departamento de Policía Quindío, coronel Martha Liliana García, informó sobre la entrega de la obra religiosa recuperada en territorio quindiano.
La oficial destacó que se trataba de una pieza sustraída de una iglesia de Medellín. La imagen sería trasladada nuevamente a la capital antioqueña, según la información difundida sobre el procedimiento.
¿Por qué el sacerdote no quiere recibir el Niño Dios?
El aspecto más llamativo de este caso es la decisión del sacerdote Nevardo Cataño de no querer recibir la imagen recuperada.
Según explicó el presbítero, la escultura original fue elaborada por el maestro Alfonso Vieira, una característica que le otorgaba un valor artístico particular y la convertía, de acuerdo con su relato, en una pieza exclusiva.
Tras el hurto, el sacerdote señaló que la imagen habría sido reproducida mediante una copia. Por esta razón, considera que la pieza recuperada ya no conserva la misma condición de exclusividad que tenía la obra original.
La decisión no estaría relacionada, según la explicación entregada, con el significado religioso del Niño Dios, sino con la situación artística y patrimonial de la escultura.
Es importante precisar que la afirmación sobre la existencia de una copia corresponde al relato del sacerdote. Para establecer si la pieza recuperada es efectivamente la original, si fue reproducida o si sufrió otras modificaciones, sería necesario conocer una evaluación técnica o artística que permita determinar su autenticidad.
El caso plantea una diferencia entre recuperar físicamente un objeto y restituir plenamente su valor original. Una obra puede ser localizada después de un robo, pero los daños, las modificaciones o las reproducciones posteriores pueden generar dudas sobre su autenticidad y sobre las condiciones en las que debe ser entregada.
Una obra valorada en 45 millones de pesos
La imagen recuperada fue avaluada en aproximadamente 45 millones de pesos, de acuerdo con la información suministrada sobre el caso.
No obstante, el valor de una pieza religiosa de estas características no depende únicamente de sus materiales o dimensiones. También pueden influir su autoría, antigüedad, procedencia, estado de conservación, singularidad y relevancia histórica o devocional.
En este caso, el nombre del maestro Alfonso Vieira es un elemento central en la explicación del sacerdote sobre la importancia de la obra. Si se confirma que la escultura recuperada corresponde a la pieza original, la evaluación de su estado actual y de los posibles daños podría resultar relevante para determinar su condición patrimonial.
La información disponible no precisa si ya se realizó un peritaje que establezca de manera concluyente la autenticidad de la figura recuperada ni si existe un concepto técnico sobre la presunta copia mencionada por el sacerdote.
La recuperación abre nuevas preguntas
El hallazgo en Armenia representa un avance en la búsqueda de la imagen sustraída en Medellín. Sin embargo, también deja preguntas sobre el recorrido que siguió la pieza desde su desaparición, las circunstancias en las que fue comercializada y la posibilidad de determinar si la escultura recuperada conserva todas las características de la original.
La entrega anunciada por la Policía del Quindío permitirá que el caso continúe su curso y que las autoridades correspondientes establezcan las condiciones en las que se encuentra la imagen.
Mientras tanto, la postura del sacerdote Nevardo Cataño evidencia que la recuperación de un objeto religioso o artístico no siempre resuelve todas las consecuencias de un hurto. En especial cuando se trata de una obra atribuida a un autor específico, la autenticidad y la conservación pueden ser tan importantes como la devolución física de la pieza.
Por ahora, el caso combina la recuperación de un elemento de valor religioso y económico con la controversia sobre su originalidad y el deseo de su propietario de no recibirlo en las condiciones actuales.




