Seguridad Alimentaria y Salud Mental: El Modelo Asociativo de Mujeres en San Antonio de Prado

Por Juan Carlos Betancur, 24 de junio de 2025

Club de Mujeres y Familia El Vergel: Un espacio para cultivar el amor propio

San Antonio de Prado, un corregimiento ubicado al suroccidente de Medellín, alberga a cerca de 180 mil personas. Aunque gran parte de su territorio es rural, la mayoría de la población se concentra en el casco urbano. Este lugar, rico en diversidad agrícola y cultural, es también cuna de mujeres luchadoras que trabajan por transformar su comunidad.

Entre ellas destaca Cenelia Cano, una lideresa empoderada, comprometida con la seguridad alimentaria y la salud mental de las mujeres pradeñas. Hoy, te invitamos a conocer su historia y el impacto del Club de Mujeres y Familia El Vergel, un proyecto que nació en medio de la pandemia y que hoy es un referente de resiliencia, empoderamiento y sostenibilidad.

Un Sueño que Floreció en Tiempos de Crisis

“Somos un grupo que nació en 2020, en plena pandemia, pensando en la salud mental y la seguridad alimentaria”, relata Cenelia Cano, fundadora del club. Lo que comenzó con cinco mujeres preocupadas por el encierro y la incertidumbre, hoy es una red de 36 familias que siembran, aprenden y crecen juntas.

El proyecto inició con huertas de autoconsumo, cultivando alimentos limpios, libres de pesticidas. Pero pronto se convirtió en algo más: un espacio de capacitación en derechos, primeros auxilios, emprendimiento y empoderamiento femenino. Además, llevan su conocimiento a instituciones educativas, enseñando a niños y jóvenes el valor de la tierra y la agricultura sostenible.

“No pensamos en retroceder. Siempre estamos gestionando, buscando cómo avanzar”, afirma Cenelia. Con planes de crear una finca-escuela y expandir su impacto, el club abre sus puertas a quienes deseen unirse. “Juntos hacemos más”, insiste.

Más que un Club, una Red de Apoyo

Para muchas mujeres, el club ha sido un refugio emocional. Marta Maso, una de las primeras integrantes, recuerda cómo el proyecto las ayudó a sobrellevar la crisis económica y emocional durante la pandemia:

“Cuando hablábamos de nuestras dificultades, la carga se hacía más liviana. Aquí encontramos ánimo, apoyo y la certeza de que las cosas mejorarían”.

El club no solo ofrece herramientas para cultivar la tierra, sino también para cultivar el amor propio. Lucía Berrío, quien llegó al grupo en medio de una profunda depresión, encontró en la siembra y la convivencia una nueva razón para sonreír:

“Aquí encontré paz, tranquilidad y salud mental. Ya no tengo tiempo para deprimirme”.

Un Entorno Protector Contra las Violencias de Género

En San Antonio de Prado, las violencias basadas en género han aumentado en un 44% en los últimos años. Frente a esta realidad, el club se ha convertido en un espacio seguro, donde las mujeres fortalecen su autoestima, independencia y redes de apoyo.

Luz Arlenzi Cardeño, psicóloga que acompaña el proceso, explica:

“Aquí las mujeres desarrollan sus capacidades, se sienten útiles y competentes. Han roto estereotipos, demostrando que el campo no es solo para hombres. Además, aprenden a identificar violencias y acceder a rutas de atención”.

El club también recibe apoyo de entidades como la Alcaldía de Medellín, el SENA y universidades, que brindan capacitaciones para impulsar la autonomía económica de las mujeres.

Juventud, Empoderamiento y Futuro

El impacto del club trasciende generaciones. Shaira Zapata, una joven de 22 años, comparte su experiencia:

“Aquí no somos madres ni esposas, somos mujeres que compartimos, aprendemos y crecemos. Cultivar me ha enseñado a conectarme conmigo misma”.

Shaira reflexiona sobre los estereotipos que enfrentan las mujeres y cómo el club les ha dado herramientas para reafirmar su identidad y autoestima.

De Club a Corporación: Un Legado que Crece

Lo que empezó como una iniciativa local hoy es la Corporación de Mujeres y Familia El Vergel (COMUFAVE), formalizada en 2024.

Con el apoyo de la Unidad Solidaria, buscan fortalecer sus proyectos, incluyendo una tienda solidaria para comercializar sus productos.

San Antonio de Prado se consolida como un territorio de mujeres empoderadas, que siembran no solo alimentos, sino también esperanza, autonomía y comunidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top