Murió Hersilia Grisales, pionera del Desfile de Silleteros de Medellín: su legado seguirá vivo por generaciones

Homenaje a Hersilia Grisales de Patiño y a la tradición del Desfile de Silleteros de Medellín

Publicado por: Juan Carlos Betancur | 2026-10-09 | 1:30 p. m. |

La cultura silletera de Antioquia está de luto. Hersilia Grisales de Patiño, una de las pioneras del Desfile de Silleteros de Medellín, falleció a los 91 años, dejando una huella imborrable en una tradición campesina que se convirtió en uno de los símbolos culturales más reconocidos de la capital antioqueña.

Su partida fue confirmada por la Asociación Gremial Corporación de Silleteros de Santa Elena (COS.E.), que destacó su aporte a la construcción, preservación y transmisión de la identidad cultural del corregimiento de Santa Elena.

Hersilia hizo parte de las primeras generaciones de campesinos que ayudaron a consolidar el desfile como una expresión de la historia rural de Medellín. Su vida estuvo ligada al trabajo con las flores, la elaboración de silletas y la transmisión de conocimientos que han pasado de una generación a otra dentro de las familias silleteras.

Hersilia Grisales y los orígenes del Desfile de Silleteros

La historia de Hersilia con esta tradición comenzó junto a su madre, Isabel Atehortúa. En 1957, ambas hicieron parte del grupo de campesinos que participó en el primer Desfile de Silleteros, una manifestación que con el paso de los años alcanzó reconocimiento nacional e internacional.

Antes de convertirse en una expresión artística y cultural, la silleta tuvo una función práctica en la vida de los campesinos. Era utilizada para transportar alimentos, flores y otros productos por los antiguos caminos de herradura que conectaban las zonas rurales con Medellín.

Con el tiempo, esa labor campesina se transformó en una tradición que representa el esfuerzo de las familias de Santa Elena, su relación con la tierra y el conocimiento transmitido alrededor del cultivo de flores y la elaboración artesanal de silletas.

La participación de Hersilia y su madre en aquella primera edición las vinculó con los orígenes de una celebración que hoy hace parte de la identidad de Medellín y de la memoria cultural de Antioquia.

Una tradición familiar que comenzó con Isabel Atehortúa

El legado de la familia Atehortúa también quedó ligado a los primeros pasos de la organización del desfile. Según la información suministrada, la familia recibió uno de los primeros contratos otorgados por la Alcaldía de Medellín para la elaboración de silletas.

Ese trabajo contribuyó a fortalecer una tradición artesanal que no se limita a construir una estructura decorada con flores. Detrás de cada silleta hay selección de materiales, conocimientos sobre las flores, técnicas de elaboración y una historia familiar que se conserva mediante la práctica.

Para las familias silleteras, participar en el desfile significa mantener una herencia cultural que ha pasado de padres a hijos y que representa el vínculo entre el campo y la ciudad.

En ese proceso, Hersilia Grisales de Patiño fue una de las mujeres que ayudó a conservar y transmitir esa memoria. Su trayectoria representa el aporte de las generaciones campesinas que mantuvieron viva la tradición antes de que el desfile alcanzara la dimensión que tiene en la actualidad.

Cinco generaciones unidas por las flores

Uno de los aspectos más representativos de la historia de Hersilia es la continuidad de la tradición dentro de su familia.

La herencia comenzó con Isabel Atehortúa, continuó con Ana Isabel Patiño y llegó hasta Julieta Nieto, de 18 años, quien representa la quinta generación familiar vinculada con esta manifestación cultural.

De acuerdo con la información entregada, Julieta desfiló por primera vez en la edición de 2026, convirtiéndose en una nueva representante de una tradición que ha acompañado a su familia durante décadas.

Esta continuidad muestra cómo el Desfile de Silleteros no depende únicamente de un evento anual. Su permanencia está relacionada con el aprendizaje cotidiano, la participación de las familias y el compromiso de quienes conservan las técnicas artesanales y las historias de sus antepasados.

La presencia de nuevas generaciones permite que los conocimientos heredados continúen vigentes y que la identidad silletera encuentre nuevas formas de expresarse sin perder sus raíces campesinas.

Santa Elena despide a una de sus referentes culturales

La muerte de Hersilia enluta a su familia, a sus allegados y a la comunidad silletera de Santa Elena, corregimiento donde se han conservado muchas de las costumbres que dieron origen a esta tradición.

Las ceremonias de despedida se realizaron en Santa Elena, donde familiares, amigos y miembros de la comunidad rindieron homenaje a su vida y a su contribución cultural.

Su historia recuerda el papel de las mujeres campesinas en la construcción de una de las manifestaciones más representativas de Medellín. Además de participar en el desfile, generaciones de mujeres han sido fundamentales en el cuidado de los cultivos, la preparación de las flores, la elaboración de silletas y la transmisión de los conocimientos familiares.

La figura de Hersilia queda asociada a esa memoria colectiva: la de las personas que contribuyeron a convertir una práctica rural en una expresión cultural reconocida más allá de Antioquia.

Un legado que seguirá floreciendo

El Desfile de Silleteros representa mucho más que una exhibición de flores. Es una expresión de la historia campesina, de la identidad de Santa Elena y de las familias que han preservado sus costumbres a través del tiempo.

La vida de Hersilia Grisales de Patiño estuvo vinculada a esa transformación. Junto a su madre y a las generaciones que continuaron la tradición, hizo parte de una historia que conecta los antiguos caminos rurales con una celebración que hoy identifica a Medellín ante Colombia y el mundo.

Su fallecimiento a los 91 años marca la despedida de una de las pioneras de esta manifestación cultural. Sin embargo, la tradición que ayudó a preservar continuará en las manos de sus descendientes y de las familias silleteras que mantienen vivo este patrimonio.

Mientras nuevas generaciones aprendan a elaborar silletas, cultiven flores y participen en el desfile, la memoria de quienes abrieron ese camino seguirá presente.

Hersilia Grisales de Patiño se despide de Santa Elena, pero su historia permanece en cada flor, en cada silleta y en la tradición que ayudó a construir.

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